Una vez escuché la voz del viento,
con asombro entendí lo que decía :
soy invisible en noches y de día,
pero siempre real en mi elemento.
Todos pueden captarme en un momento
y nadie supondrá que es fantasía,
ninguno me verá, aunque confía
no tener que temerme con lamento.
No poseo una imagen definida,
existo por encima de esas cosas,
pero soy componente de la vida.
Refresco con mi aliento las mil rosas
que me dan su olor la bienvenida,
que me esperan con ansias amorosas...
Y remuevo las hojas secas de los árboles
barriendo con mi aliento lo nefasto...
